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jueves, 1 de diciembre de 2016

Descubrimiento de Pinterest y algún consejillo ;)

Hola a tod@s!

Supongo que much@s de vosotr@s conoceréis Pinterest, tanto su versión web como la app. Hoy me apetecía hablar un poco sobre ella.
Hace mucho tiempo descubrí Pinterest y me bajé la app, pero en aquel momento no me pareció nada especial, no le veía mucha utilidad y la acabé desinstalando. Sin embargo, unos meses después volví a probar y, desde entonces, sigue en mi móvil 😊


Básicamente, Pinterest es un lugar en el que puedes ver y compartir ideas sobre cualquieeeeer cosa que se te ocurra y, además, puedes guardarlas para verlas más tarde. Sin embargo, cuando entras es difícil parar de mirar 😅. Podréis encontrar desde fotos a tutoriales, pasando por vídeos y tiendas; a cada una de estas ideas se la llama "pin" en la app, y se guarda de esta manera en un "tablero" a modo de foto pinchada en un corcho. Podéis crear todos los tableros que queráis para ayudaros a organizar vuestras ideas!



Lo que me ocurría al principio era que entraba sin un propósito, es decir, me dedicaba a bajar y bajar por la pantalla principal hasta que me aburría. Pero, unos meses después de empezar con el ganchillo me di cuenta de que mucha gente hacia referencia a Pinterest y le di una segunda oportunidad.

Aún sigo entrando cuando tengo un rato libre pero, en general, entro a la app para buscar inspiración para hacer algo en concreto. Para este fin me he creado muchos tableros, como por ejemplo: ganchillo de invierno, macramé, técnicas e, incluso, recetas dulces 😋. Lo que suele ocurrirme normalmente es que acabo desviándome del tema y me tiro bastante rato viendo pines y guardando ideas sobre otras cosas que, a veces, olvido para siempre en los tableros (aunque estén ordenaditos).



Otra cosa buena (y traicionera) que tiene esta app es que según lo que vayáis buscando y guardando, la pantalla de inicio muestra unos pines diferentes. Esto hace más fácil que encontréis cosas que os gustan y pueden ser útiles pero también que paséis mucho tiempo vagando por la app sin rumbo 😅

Estas son algunas de las recomendaciones que Pinterest me hace según mis búsquedas.


Por eso mi recomendación al usar esta app, cuando no lo hagáis por simple aburrimiento, es que os centréis en la idea en concreto que queráis encontrar, creéis un tablero específicamente para esta tarea y os fijéis un número limitado de pines que "podéis" guardar. Así os será mucho más fácil discriminar entre los pines que os van a ser realmente útiles y los que simplemente os han llamado la atención y que, probablemente, no volváis a tocar nunca más.

Espero que os haya sido útil esta entrada y que saquéis mucho provecho de esta app! Pronto tendréis nuevo post con algo nuevo que he estado haciendo! 

😘


domingo, 10 de enero de 2016

Portavelas artesanales muy fáciles ;)

Hola! Cuánto tiempo sin pasarme por aquí... Estas dos últimas semanas han sido un lío y no he podido escribir nada, así que os pido perdón por abandonaros. Ahora que se han terminado las Navidades y los regalos, tengo un poco más de tiempo para dedicarle al blog, así que aquí estoy otra vez para daros la lata ;P

He tenido bastantes encargos estas semanas, sobre todo de bufandas y portavelas. Uno de los encargos que me llevó más tiempo fue un lote gigante de 17 portavelas, todos personalizados, por lo que casi no me servía ninguno de los que ya tenía hechos, y, además, tenía de plazo una semana... No estaba muy segura de que me fuera a dar tiempo. Al final me dio tiempo a hacer todos los portavelas como me habían encargado. Os voy a enseñar algunos y ya de paso os cuento cómo se hacen, que es muy fácil!

Estos cinco también fueron un encargo que para hacer un regalo de aniversario en una empresa. 

Normalmente, mis portavelas tienen un color de fondo y un dibujo en negro por fuera. Además, tienen una tapa, también pintada, por si se quieren usar para guardar cosas en vez de como portavelas, pero esto es opcional.

Como soy muy recicladora y muy reutilizadora, me gusta aprovechar los tarros de cristal vacios para hacer muchas cosas, y una de ellas son los portavelas. Los tarros de mermelada suelen ser los mejores, aunque hay otros que tienen formas parecidas que también sirven. La clave es que sean anchos para poder meter bien la vela.


Estos son algunos ejemplos de tarros que podéis utilizar para hacer los portavelas


El primer paso es quitar todas las pegatinas y restos que tengan los tarros y las tapas (si las vais a usar). Una vez hecho esto, hay que secar bien el bote, sobre todo por dentro; esto es importante porque si no el fondo no quedará liso y uniforme. Antes de empezar a pintar el fondo, pongo cinta de carrocero por fuera del tarro, principalmente cerca de la abertura, para evitar que se manche el exterior y no tener que limpiarlo más tarde.  El fondo lo pinto con spray de diferentes colores, aunque me gusta cómo queda sobre todo el morado claro.  Es importante que la capa de pintura sea uniforme y fina, para que la luz de la vela se vea desde fuera y con la misma intensidad por toda la superficie. Hay que cogerle el truco a este paso, porque es muy fácil que nos pasemos con la pintura y nos queden churretes de spray. Otra opción es hacer justo lo contrario: poner la cinta de carrocero en todo el tarro menos en la abertura, y entonces pintar una franja con spray, en el mismo u otro color. Las variaciones son infinitas: podéis pintarlos lisos, hacer puntos... Una vez pintados por dentro (y por fuera si lo habéis hecho así), los dejamos secar. Tarda bastante en secar, así que podéis iros a dar un paseo mientras :D


Una vez seco, hay que quitar la cinta de carrocero y limpiar todo el exterior del tarro; con acetona se limpia muy bien. Cuando la parte de fuera esté bien limpia y seca, ya podéis poneros a dibujar. Si tenéis algún dibujo en mente, adelante, y si no, podéis buscar siluetas o fabricaros plantillas. Lo que mejor funciona es dibujar siluetas con rotulador permanente negro, que queden lo más opacas posible; yo pinto la silueta, la dejo secar y la repaso las veces que haga falta hasta que sea negra negra.

Llegado este punto, el portavelas está terminado, pero si queréis podéis repasar los dibujos con algún barniz o, simplemente, con brillo de uñas transparente, porque si se roza se puede ir borrando el dibujo.

 
Además, como os he dicho, yo pinto también las tapas de los tarros. No es necesario hacerlo, pero como yo no sé para qué querrá cada persona su portavelas, las pinto por si acaso, pero es verdad que es un ratazo más de trabajo, según cuánto os esforcéis :P

En general las pinto con pintauñas de colores haciendo dibujos, pero en el súper encargo de los 17 portavelas no tenía tanto tiempo y adelanté un poco pintando la base con spray. 





Cuando estéis contentos con el resultado y todo esté bien seco, habréis terminado del todo vuestro portavelas! Aquí os dejo algunos de los que me encargaron:


Como véis, son muy variados, hasta se me colaron algunos de ganchillo, pero faltan muchos!

Además, como eran un regalo para toda una familia, los dejé ya envueltos y listos para regalar, así la persona que me los encargó se ahorró algo de trabajo! Con papel de regalo hice unas bolsitas, en las que guardé los portavelas envueltos en papel de burbujas para evitar accidentes. Además, no se me olvidó meter ni una vela en ningúno de los paquetes, bien por mí! Así quedó el encargo, listo para recoger :D

 

















Por mi parte, nada más de momento. Ya tenéis la receta secreta de mis portavelas. Espero que os haya gustado y me enseñéis los vuestros si los hacéis.

Os veo pronto (espero)!



lunes, 21 de diciembre de 2015

Mi primera experiencia en un mercadillo de artesanía


Hola a tod@s!


Qué tal el fin de semana? Habéis ido a votar? Como no tengo ganas de comentar nada sobre los resultados y las redes están bastante saturadas ya, esto es todo en cuanto al tema elecciones por mi parte.

De lo que voy a hablar hoy es de mi experiencia en la muestra de artesanía que se organizó como parte de la fiesta del Solsticio en la Casa del Barrio de Carabanchel este sábado. Os acordáis de que en la primera entrada os hablé de un mercadillo para el que estaba preparando muchas cosas? Pues este era. No me voy a extender demasiado, tranquil@s.

Sobre las 10:30 llegué con mi compañera de puesto (podéis seguirla en Instagram: srta_bohemia) y empezamos a montar. Fue un poco caos y recolocamos todo unas cuantas veces a lo largo del día, porque era nuestro primer mercadillo y llevábamos de todo un poco.


En primera fila, Meduna la medusa moderna, a la que ya conocéis ;)
Los puestos de los artesanos (del grupo de Artesanos de Carabanchel) fueron muy variados, tanto en la variedad de piezas como en la experiencia de los mismos: decoración navideña con elementos naturales, pendientes de madera, colgantes de hueso y cerámica, libros, jabones, accesorios de macramé, nuestros accesorios de ganchillo y portavelas...


Durante la mañana, en la Casa del Barrio hubo clases abiertas de zumba, conciertos, juegos para niñ@s y aperitivos preparados por el grupo de consumo de allí, por lo que el paso de gente era constante (aunque no a decenas, tampoco hay que pasarse). Los niños correteaban y tocaban todo, algunas cosas les gustaban, y entonces es cuando intervenían sus acompañantes: la mayoría te miraban y ponían cara de “uy, cómo son” y seguían su camino. De vez en cuando alguna persona se acercaba, te preguntaba algún precio y continuaba con sus cosas. Se oyeron muchos halagos (“qué bonito esto”, “uy, qué difícil, yo no sabría hacerlo”), que se agradecen, pero poco dinerillo! La mayoría de las ventas (si no todas) se realizaron por la mañana y a la hora del aperitivo.
El producto estrella fueron los cuellos dobles de lana-terciopelo

Hicimos la pausa para comer y por la tarde continuaron las actividades, con talleres para niñ@s, encuentro de ganchillo y conciertos benéficos. Durante estas horas acudió bastante gente, pero por el pasillo de la muestra de artesanía apenas se detenían; hay que añadir que una gran parte de los asistentes fueron adolescentes, así que entre unas cosas y otras las ventas fueron muy bajas. 

 Hasta aquí lo que llamaría mi experiencia “física”. Lo más importante es lo que se me pasó por la cabeza a lo largo del día. El día en general fue entretenido y revelador. Me di cuenta de muchas cosas, algunas de las cuales ya sabía. 



 Por ejemplo, me di cuenta de que el trabajo de los artesanos está muy mal valorado. Esto lo entendí cuando empecé a poner precio a las cosas que yo misma hacía. Si tú valoras lo que estás haciendo, tienes en cuenta muchas cosas a la hora de poner precio a tus piezas. Claro que hay que tener en cuenta los materiales y otros gastos pero, para mí, una de los factores más importantes es el tiempo que inviertes en hacer cada pieza. En mi caso, me gusta reutilizar materiales siempre que puedo, como hago, por ejemplo, con los tarros de cristal en los portavelas: aunque los tarros me salgan “gratis”, no puedo venderlos por 2 euros para compensar el resto de gastos, porque solo el tiempo que invierto en hacerlos para mí vale más de 2 euros. Y creo que, precisamente el tiempo, es el factor que peor entiende la gente que no tiene la costumbre de hacer cosas con sus propias manos. Hubo muchas reacciones en el público que asistió al mercadillo que me hicieron darme cuenta de esto, algunas las comentaré después.

El cuello de la izqierda cuesta 1,84€ por internet; qué precio puedo ponerle al de la derecha, hecho a mano, para poder competir con el otro, cuando solamente la lana me cuesta varias veces más?

Está claro que no todo el mundo puede permitirse comprar cosas hechas a mano, sobre todo cuando en cualquier mercadillo tienen 12583 puestos iguales, con las mismas cosas, hechas de forma industrial por unos precios mucho menores que los tuyos. Hay que intentar, dentro de lo posible, ajustar el precio para que lo que vendes sea asequible a más gente. El problema es que no puedes bajar tanto los precios como para competir con lo anterior; llega un punto en que empiezas a sentir que tu trabajo no vale nada, y que prefieres quedarte las piezas para ti que venderlas por tan poco. Por eso, también hay que saber que hay un público que busca cosas diferentes, que valora el esfuerzo y la originalidad, y es en ese público en que hay que centrarse para no infravalorarte a ti mism@. 

Con lo que os comentaba antes de las reacciones de la gente hay que tener mucha paciencia. Con mirar solo un momento la cara de alguien cuando coge una pieza puedes ver si le gusta o no (aunque luego te diga lo contrario o no te diga nada). Me encantaba ver la cara de las abuelitas (a las que llamaba “el público experto”) cuando cogían una bufanda o un salvamanteles de ganchillo y le daban mil vueltas para ver cómo lo había hecho; a ellas les puedo permitir que me lo critiquen, porque saben de lo que hablan. Luego estaba la gente que miraba y tocaba y te comentaba lo difícil que le parecían esas cosas, que les gustaría aprender... Otras personas, al preguntar el precio, te decían que no. En algún caso, al darse la vuelta comentaban por lo bajo con su acompañante que les parecía “caro para lo que es”, estando tú a su lado... Pero el colmo es la gente que, cuando les dices el precio, se ríen en tu cara... Entonces es cuando te atas las manos a las piernas y te coses la boca para no contestar. Por favor, un poco de respeto!!

Por todo esto recomiendo a cada persona que, antes de juzgar el trabajo de alguien sin saber, se busque un hobby que implique usar el cerebro y las manos para crear algo y que, conociendo el trabajo que le ha costado llegar hasta el resultado que tiene en sus manos, trate de ponerle un precio que sea justo, aunque sea solo para probar. No será fácil. A mí me cuesta mucho y lo paso mal, pensando qué precio poner a cada pieza que sea justo para ambas partes. Así que, al menos, intentadlo. 

Por mi parte, nada más que añadir. Me llamaréis mentirosa, porque había dicho que no me iba a extender, pero al final se me han calentado las manos y ya veis... 

Si habéis llegado hasta el final, enhorabuena por vuestra paciencia y muchas gracias por leerme! Os veo en la próxima ^__^